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Fabula: El Pescador y El Empresario (CEO)

conceptos Feb 07, 2024

Un día un empresario estaba de vacaciones en un pequeño pueblo costero cuando vio llegar un pequeño bote con un solo pescador a bordo. Al acercarse vio que había varios peces de buen tamaño y le dijo al pescador:

– Eres un pescador muy bueno. Tú solo con este pequeño bote y tantos peces ¿Cuánto tiempo has necesitado para pescar todo esto?

El pescador respondió:

– Pues la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, llevo a mis hijos a la escuela y acompaño a mi mujer al trabajo, luego voy tranquilamente al muelle, donde subo a mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Al llegar a tierra, me tumbo en mi hamaca a leer el periódico mientras disfruto del paisaje, luego voy a casa a preparar lo que pesqué, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando…

-Quieres decir que en tan poco tiempo has pescado todo esto. ¡Es extraordinario! ¿Has pensado en pescar más horas al día?

-¿Para qué? Pregunta el pescador.

– Pues porque si pasas más horas pescando, en 8 horas por ejemplo tendrías 8 veces más peces, y así tendrías un superávit que te permitiría venderlos y ganar dinero.

– ¿Para qué? Pregunta una vez más el pescador.

– Con más dinero podrías comprar una barca más grande y contratar a pescadores para que vayan a trabajar contigo y así conseguirías más pescados.

-¿Para qué? Pregunta otra vez el pescador.

-Con ese incremento de ventas, tus ingresos serían tan altos que te permitirían invertir en una flota de barcos. Con el tiempo tu empresa de pesqueros crecería y llegarías a ser muy rico.   

– ¿Para qué? Pregunta el pescador sin entender.

– ¿No entiendes nada? Con ese empresa de pesca solo tendrías que preocuparte por dirigirla, tendrías todo el tiempo del mundo para hacer lo que quisieras. Podrías mudarte a un pequeño pueblo costero, no tendrías que madrugar, desayunarías cada día con tu familia, te tumbarías a disfrutar del paisaje, jugarías con tus hijos por las tardes…

– Creo que el que no entiende nada eres tú. Respondió el pescador mientras cogía el periódico y se tumbaba en su hamaca.”

 

Es el momento de pasar de la idea a la acción

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